Los complementos alimenticios están sujetos a una regulación diferente a la de los medicamentos. Mientras que los medicamentos están regulados por Infarmed, los complementos no necesitan ser aprobados y probados por esta agencia gubernamental portuguesa que evalúa, autoriza, regula y controla los medicamentos de uso humano.

Y aquí es donde empieza la polémica. Esta falta de regulación ya ha hecho que el colegio de médicos se posicione en contra de estos productos alternativos, argumentando que no hay pruebas que apunten a la seguridad de estos suplementos, ya que no son probados antes de entrar en el mercado por Infarmed.

Sin embargo, eso no impide que la gente los consuma con la esperanza de mejorar su salud. Según un reciente estudio realizado por Deco Protest, en Portugal cerca de cuatro de cada diez portugueses tomaron suplementos en los últimos 12 meses, la mayoría para reforzar el sistema inmunitario.

Las conclusiones de esta encuesta online, realizada en mayo de 2021 con muestras de entre 18 y 74 años, mostraron que, después de fortalecer el sistema inmunológico, las principales razones que llevan a los consumidores a comprar estos productos es aumentar los niveles de energía y elevar los niveles de vitaminas y minerales en el cuerpo.

Además, la mayoría de los encuestados (71%) cree que los suplementos reforzarán su sistema inmunitario y prevendrán infecciones como la causada por Covid-19. De hecho, "tres de cada diez personas que ya tomaban suplementos antes de la pandemia aumentaron su consumo cuando apareció el virus del SARS-CoV-2", señala Deco Protest en una nota, y añade que "sin embargo, hasta ahora no hay pruebas científicas que lo respalden, lo que significa que no es más que un mito".

La encuesta fue respondida por 1001 ciudadanos portugueses. De ellos, el 59% eran mujeres, con una edad media de 39 años.

¿Quién regula los complementos alimenticios en Portugal?

Aunque desde Infarmed no existe una inspección obligatoria antes de su comercialización, según la ASAE (Autoridad de Seguridad Económica y Alimentaria) la DGAV (Autoridad Alimentaria y Veterinaria) puede solicitar en cualquier momento al productor el envío de documentos y datos científicos que acrediten la conformidad de los productos comercializados.

Además, "los operadores económicos deben garantizar que el contenido de los complementos alimenticios se ajusta a lo que figura en la etiqueta y corresponde a la DGAV controlar el cumplimiento de los requisitos legales de los complementos alimenticios en las tiendas físicas y online".

En relación con el comercio electrónico, esta es una de las nuevas prioridades de la ASAE, ya que muchas de las compras se realizan online. Por este motivo, ASAE está realizando inspecciones de las actividades económicas en el "entorno digital", con el objetivo de verificar el cumplimiento de la ley.

Según la ASAE, en una entrevista concedida a The Portugal News, son cinco los requisitos obligatorios que deben contener estas etiquetas: "La designación de las categorías de nutrientes o sustancias que caracterizan el producto o la referencia específica a su naturaleza; una dosis diaria recomendada del producto; una nota que diga que no debe superarse la dosis diaria prescrita; la indicación de que los complementos alimenticios no deben utilizarse como sustituto de una dieta variada; y una advertencia que diga que debe almacenarse fuera del alcance de los niños".

Cuando los productos no cumplen con los requisitos legales, son retirados del mercado y, si presentan un riesgo para la salud pública, esta entidad realiza declaraciones a los consumidores sobre el riesgo, explicó ASAE.

Según esta entidad, en el primer semestre de 2021 se decomisaron un total de 4 320 mil productos, principalmente por tergiversación y publicidad falsa.

Un caso de tergiversación ocurre cuando un suplemento que dice ser 100 por ciento natural termina conteniendo sustancias medicinales para potenciar el efecto buscado. Esto es motivo de preocupación, primero en términos de deslealtad porque el cliente buscaba algo natural, de lo contrario habría tomado un medicamento. Además, si el producto contiene sustancias medicinales, debería haber sido analizado por Infarmed antes de su comercialización.

Si descubre que algún complemento alimenticio no se ajusta a lo que figura en la etiqueta, puede presentar una reclamación a través del formulario que figura en la página web de la ASAE: https://www.asae.gov.pt/denuncias1.aspx.