La Policía Judicial (PJ) ha revelado que seis acusados han sido detenidos por formar parte de una red de falsificación de arte cuyo valor se estima en 250.000 euros.

"Si las piezas fueran legítimas, el valor que el estafador podría llegar a obtener es, en este momento, con las 40 piezas en torno a 250 mil euros", dijo el coordinador de la investigación criminal de la Dirección Norte, Pedro Silva.

La investigación, que se inició hace tres años, culminó con la realización de varios registros domiciliarios y en establecimientos del Gran Oporto, que se saldaron con la incautación de 26 cuadros esta semana.

Además de la detención de un comerciante de unos 50 años, que según la PJ es el principal responsable de la red de falsificación, se detuvo a otros cinco acusados por delitos de estafa cualificada y falsificación.

Entre los cuadros incautados hay falsificaciones de obras de artistas nacionales, como Almada Negreiros, Cruzeiro Seixas, Mário Cesariny, Noronha da Costa, José Malhoa, Cutileiro y Domingos Alvarez, y también de un artista internacional -Malangatana- que tiene una de las dos falsificaciones incautadas valorada en 13 mil euros.

La Junta del Norte admite, sin embargo, que puede haber más obras que no fueron identificadas, y se sospecha que hay más implicados en esta red de falsificación de arte que operaba en todo el país.

En la estafa también estaba implicado un "falsificador" que se encontraba en un centro penitenciario de la Zona Norte -cuya identidad la PJ no ha querido desvelar- que producía y firmaba los cuadros, y "un grupo de individuos encargados de colocarlos en el mercado".

La producción de los cuadros falsos tenía lugar en la sala de artesanía del establecimiento penitenciario, donde el "falsificador", de forma "legítima", recibía los materiales necesarios, como lienzos, pinceles, hojas de papel de dibujo, tubos de pintura y óleo, botellas de aceite de linaza, lápices de carbón, papel de calco, papel carbón y otros.

Tras la producción, los cuadros salían de la cárcel, también "legítimamente", a través de visitas autorizadas -ya que no había medios para identificar las falsificaciones-, y eran trasladados al circuito comercial por el jefe de la red, que era quien coordinaba todo el entramado.

Según el inspector, este "falsificador" fue detenido por delitos de otra naturaleza, y actualmente no está detenido.

La investigación, que contó con la colaboración de la Dirección General de Reinserción y Servicios Penitenciarios, continúa para identificar todas las piezas falsificadas producidas, así como su ubicación actual, añade el PJ.