La semana pasada, el Parlamento rechazó el proyecto de presupuesto tras semanas de negociaciones entre el Gobierno socialista (PS), en minoría, y los miembros de los demás partidos políticos. El presupuesto fracasó por 117 votos a favor, 108 en contra y cinco abstenciones.

Aunque se esperaba que el presupuesto no fuera aprobado, la falta de apoyo de los partidos de izquierda ha dejado la situación política del país muy inestable, sobre todo por la realidad económica de Portugal tras la pandemia del Covid-19.

Tras la votación, el actual Primer Ministro, António Costa, declaró que tenía "la conciencia tranquila", ya que consideraba que había hecho "todo lo que podía hacer" para que el presupuesto saliera adelante, antes de añadir que "lo último que necesita Portugal, y que merecen los portugueses, es una crisis política en estos momentos".

Sin embargo, una crisis política ha seguido, con el Presidente Marcelo Rebelo de Sousa declarando que, tras las conversaciones con todos los partidos políticos, es probable que convoque elecciones, dos años antes de lo previsto inicialmente.

Al cierre de esta edición aún no se había anunciado una fecha concreta para las elecciones, pero se ha silenciado que éstas podrían tener lugar el 16 de enero si todos los partidos están de acuerdo, y se prevé que el Presidente anuncie el asunto al pueblo portugués durante la noche del 4 de noviembre.

En el limbo

Los comentaristas han destacado que la situación actual deja a Portugal en un estado de limbo, con un nuevo presupuesto que sólo se espera que se apruebe en la primavera del próximo año.

Aunque se prevé que el Partido Socialista (PS) vuelva a ganar las elecciones, no se espera que pueda obtener la mayoría necesaria, mientras que el auge de la derecha ha despertado inquietudes.Francisco Pereira Coutinho, profesor de Derecho Constitucional en la Universidad Nova de Lisboa, declaró a The Financial Times que "también crece la preocupación de que los populistas de extrema derecha ganen las elecciones, complicando la formación de coaliciones y dañando la imagen de un país que se había enorgullecido de ser un paraíso europeo sin problemas con tales movimientos políticos".

En su opinión, el partido Chega podría aumentar su porcentaje de votos "enormemente", a pesar de contar con un solo diputado electo, el líder del partido André Ventura: "Chega es el más beneficiado por esta crisis y la forma en que afecte al resultado de las elecciones podría crear dificultades", dijo.

Mientras que se prevé que el partido Chega gane, el destino de los demás partidos principales de Portugal no parece tan prometedor, ya que se prevé que tanto los partidos de izquierda del Bloque de Izquierda como los comunistas vean disminuir su apoyo, mientras que el partido de centro derecha PSD está actualmente envuelto en una batalla por el liderazgo que ha restado atención a la situación actual.

Todas las miradas están puestas ahora en Portugal, para ver cuál será exactamente el siguiente paso y si la estabilidad, tanto política como económica, puede llegar en un momento en el que la ayuda de la Unión Europea, por valor de 45.000 millones de euros, para impulsar el país tras la pandemia, espera entre bastidores.