Le guste o no, desde hace más de 100 años cambiamos nuestros relojes para ahorrar en la factura de la luz. Esta tradición centenaria fue inspirada por Benjamín Franklin, quien argumentó que sería posible ahorrar electricidad si los ciudadanos empezaran a despertarse antes para aprovechar la luz del día. Sin embargo, hay muchas personas que no están de acuerdo con este cambio.

De hecho, esta desincronización bianual de nuestros relojes biológicos se ha relacionado con un mayor riesgo para la salud. Pero si a la mayoría de nosotros no nos gusta el cambio de reloj, no es igual de consensuado qué hora prefieren los ciudadanos a lo largo del año, si la hora estándar o el horario de verano. Por un lado, encontramos personas que quieren que el día empiece antes en invierno para tener más energía por la mañana. Por otro, los que quieren disfrutar de algunas horas más de luz solar al final de la tarde.

En este sentido, la Asociación Portuguesa del Sueño, que ha dado una opinión contraria al horario de verano (DST), considera la hora estándar como una mejor opción para la salud de los ciudadanos.

Pros y contras del horario de verano

En cuanto a los beneficios del horario de verano, la asociación reconoció que la situación actual ofrece más luz solar al final del día para el ocio, el comercio, el turismo y los negocios locales.

En cuanto a los problemas asociados al cambio de la nueva hora al horario de verano, los expertos distinguen dos tipos de consecuencias diferentes, a corto y a largo plazo.

A corto plazo, los médicos explican que en los primeros días tras el cambio de horario de primavera, la reducción del sueño se traduce en un menor rendimiento laboral y escolar, así como en una mayor frecuencia de accidentes de tráfico y enfermedades cardíacas.

A largo plazo, puede aumentar la propensión a enfermedades como el cáncer, la diabetes, la obesidad, las enfermedades cardiovasculares, las neurodegenerativas y la reducción de la inmunidad, señaló la asociación.

Además, la Asociación Portuguesa del Sueño considera que el cambio de reloj tiene muchos inconvenientes, como la necesidad de ajustar el reloj biológico a la nueva hora, así como la necesidad de un cambio bianual de todos los relojes, la alteración de los horarios de transporte, los sistemas de facturación, el registro y la necesidad de actualizar y reiniciar muchos programas.

Horario de verano

Si se adoptara de forma permanente el horario de verano, la asociación advierte que traería consigo desventajas como:

  • Problemas de salud y sueño a largo plazo;
  • Los trabajadores, los niños y los adolescentes irían a los centros de trabajo y a las escuelas por la noche en los meses de invierno;
  • Aumento del número de accidentes de tráfico por la disminución de la luz matinal en invierno.

En el caso de los niños y adolescentes, se hace más difícil hacer dormir a los niños cuando todavía es de día. Agravamiento de la tendencia de los adolescentes a acostarse tarde (debido a la exposición a más luz al final del día durante el verano) y la consiguiente tendencia a reducir el sueño nocturno durante los días lectivos y aumentar las compensaciones durante el fin de semana.

Sin embargo, tiene aspectos positivos como el hecho de que en el periodo invernal se tiene la sensación de que el día se alarga al haber una hora más de sol por la tarde, así como una mayor alineación con los horarios laborales de Europa Central.

Hora estándar

Por otro lado, los expertos señalan que "la mayor cantidad de luz solar a primera hora de la mañana durante el invierno tiene más efectos beneficiosos. Por ejemplo, en el ritmo de sueño-vigilia (debido a la mayor alineación con el ciclo natural de luz-oscuridad), es más fácil conciliar el sueño y despertarse, reduciendo el jetlag social".

Además, afirmaron que la hora estándar también es buena para mejorar el rendimiento profesional y académico, aportando beneficios a la salud mental y reduciendo el riesgo de enfermedades como el cáncer, la diabetes y los problemas de inmunidad. Al mismo tiempo, reduce el riesgo de accidentes y puede aportar beneficios económicos.

Sin embargo, el horario de invierno también tiene sus inconvenientes, como la percepción de que el día se acorta al haber menos sol por la tarde, lo que lleva a muchas personas a volver a casa antes, disfrutando menos de su tiempo libre y gastando menos dinero en los comercios locales. Al fin y al cabo, ¿no se echa de menos una hora de sol por la tarde?