Desde principios de año, el proyecto de ley ha ido de un lado a otro: el Parlamento lo aprueba, el Presidente de la República lo rechaza y el proyecto vuelve al Parlamento para su reconsideración. Ahora, el parlamento tendrá que volver a programar un nuevo debate para modificar el código penal con el fin de permitir la eutanasia en situaciones específicas.

El 29 de noviembre, Marcelo Rebelo de Sousa publicó en la página web de la Presidencia de la República los motivos del segundo rechazo. Según él, hubo cambios "entre la primera versión del proyecto de ley y la versión actual, que corresponden a un cambio considerable en la ponderación de los valores de la vida y la autodeterminación, en el contexto de la sociedad portuguesa", dice la nota.

Eso es posible en el sistema político portugués, porque cuando el Parlamento aprueba un proyecto de ley, el Presidente tiene que estar de acuerdo. De lo contrario, puede rechazarlo según su criterio o remitirlo al Tribunal Constitucional cuando considere que el proyecto de ley no se ajusta a la ley fundamental portuguesa, que es lo que hizo la última vez.

Hace ocho meses, el 15 de marzo, Marcelo Rebelo de Sousa rechazó el anterior proyecto de ley sobre esta materia, después de que el Tribunal Constitucional declarara que el Parlamento tendría que cambiar el artículo nº2 por "insuficiente densidad normativa".

La solicitud de revisión de la constitucionalidad del proyecto de ley se había presentado en febrero, en la que el presidente argumentaba que los conceptos de "sufrimiento intolerable" y "daño de extrema gravedad según el consenso científico" utilizados en el anterior proyecto de ley eran "muy indeterminados". Efectivamente, el Tribunal Constitucional dio la razón al segundo punto, lo que obligó al parlamento a modificar el proyecto de ley.

El Parlamento, teniendo en cuenta la decisión del Tribunal Constitucional, modificó algunos de esos puntos y aprobó una nueva versión el 5 de noviembre.

Sin embargo, según el presidente, el último proyecto de ley que volvió a aprobar el parlamento no sólo cambia los puntos que pedía el Tribunal Constitucional, sino que aprovecha para retirar el requisito de enfermedad mortal, ampliando así la eutanasia para casos de enfermedades graves o incurables. Esta solución fue señalada por Marcelo Rebelo de Sousa como drástica y radical.

Si el parlamento vuelve a aprobar el proyecto de ley que permite la eutanasia para los pacientes dentro de este nuevo marco legal, sin el requisito de la fatalidad, "se aleja de la comprensión de países como Colombia, Canadá y algunos estados de los EE.UU.", dijo Marcelo. En cambio, se acerca al punto de vista de algunos de los países europeos en los que ya se permite la eutanasia: Holanda, Luxemburgo y Bélgica.

Con todo, para conocer el resultado final, Portugal tendrá que esperar hasta el año que viene. Las elecciones legislativas están previstas para el 30 de enero, y sólo después de eso el Parlamento podrá reconsiderar el asunto.