"No tiene sentido hacerse la ilusión de que la transición energética, al igual que la digital, no es un enorme reto para la sociedad en su conjunto, para los territorios, para las empresas y para los trabajadores", dijo.

Según António Costa, para que la transición tenga éxito no sólo puede tener buenos resultados ambientales, sino que "también tiene que ser justa e inclusiva, sin dejar a nadie atrás", destacando el trabajo desarrollado en los últimos meses con la empresa, con los sindicatos y con el Ayuntamiento de Abrantes.

Además de la "ganancia ambiental", con la "reducción efectiva de las emisiones de CO2" al convertir a Portugal en un "país cero carbón en la producción de electricidad", Costa destacó la creación de condiciones para garantizar la inclusión de los trabajadores en el proceso de transición y el surgimiento de nuevas actividades económicas en el territorio.

En particular, destacó que ya está en funcionamiento una oficina del Instituto de Empleo y Formación Profesional para desarrollar programas de formación, reconversión y apoyo al empleo de los trabajadores afectados, que, dijo, "naturalmente tienen el derecho y el Estado el deber de garantizar que no se queden atrás con el cese de la producción de electricidad a partir del carbón".