"La vivienda fue el sector estrella del sector inmobiliario en 2021, superando todos los niveles de actividad anteriores", señala JLL en un informe de ECO. El año pasado, JLL estima que se vendieron 190.000 viviendas, un 18 por ciento más que en 2020 y un 12 por ciento más que en 2019 (en lo que había sido un año récord para el mercado residencial nacional).

De las 190.000 viviendas vendidas, el 89 por ciento se vendieron a compradores nacionales y alrededor del 11 por ciento a compradores extranjeros. "Los fuertes fundamentos del mercado deberían continuar en 2022, esperándose un nuevo año de alta actividad", dice la consultora, señalando que los cambios en el régimen de visados de oro no deberían tener consecuencias negativas para el mercado, "ya que Portugal ya es un destino residencial reconocido en el extranjero".

A pesar de este buen comportamiento, persiste el problema de la escasez de oferta. Joana Fonseca, responsable de Investigación de JLL, afirma que el stock de viviendas "ha aumentado sólo un 1,9% en la última década, lo que corresponde a unas 108.500 viviendas, es decir, menos de lo que se ha vendido este año".

Pedro Lancastre, director general de JLL Portugal, también advierte de los obstáculos que siguen existiendo en el mercado residencial, concretamente la "lentitud y burocracia de los procesos de concesión de licencias". El directivo señala que la media de unidades residenciales licenciadas en Portugal en la última década fue un 70% inferior a la década anterior (2001-2011).

Otra limitación es el fuerte aumento de los costes de construcción, que repercute en los planes de negocio y en los precios para el usuario final. Los últimos datos mostraron un aumento del 7,4 por ciento en los costes de construcción sólo en el último año. La consultora advierte de la urgencia de "gestionar estas limitaciones para que la creación de oferta sea rápida y responda a las necesidades del país".