¿Es usted un coleccionista? Puede ser cualquier cosa: los sellos pueden ser algo de lo que empezamos a coleccionar cuando éramos jóvenes, enviando paquetes de sellos usados y pegándolos minuciosamente con esas complicadas solapas adhesivas en un cuaderno en el que habías designado una página para cada país o tenías una carpeta de hojas sueltas de aspecto oficial con carteras de plástico.

Monedas, cromos de béisbol, gomas elásticas (que algunos añadían extrañamente a una enorme bola), cómics, juguetes... todo ello puede coleccionarse, pero llega un momento en el que uno se siente abrumado por la gran cantidad de objetos -o colecciones, si es un coleccionista compulsivo- y necesita planificar el siguiente paso. Pero cuando estas "colecciones" empiezan a ocupar tus armarios, garajes y tal vez sótanos, tal vez se han convertido en un desorden, y el espacio que ocupaban podría ser más útil para otra cosa.

La diferencia

Las colecciones pueden ser objetos que tienen un valor monetario o sentimental importante, mientras que el desorden se caracteriza por ser objetos diversos en un espacio desorganizado, pero a veces los límites se vuelven tan borrosos que puede ser difícil distinguir si se trata de desorden o de una colección, y se produce la ceguera del desorden.

Da un paso atrás y evalúa lo que tienes para determinar si se trata de una colección o simplemente de desorden. Hazte estas preguntas: ¿Empezaste tú esta colección? ¿Te gusta? ¿Estarías orgulloso de exponerla? La respuesta a estas preguntas te ayudará a determinar los siguientes pasos. Si has respondido "no" a las preguntas, quizá sea un desorden y debas tomar medidas para donarlo o pasarlo a otra persona.

Evaluar

Evalúa cada objeto por separado. Tómate un momento para pensar por qué lo compraste, por qué deberías conservarlo y si hay algún recuerdo ligado a él. A continuación, pregúntate si puedes vivir sin él. ¿Te gustaría mostrarlo a tu familia o amigos o simplemente recordarlo? Si lleva tiempo guardado o se ha olvidado de su existencia, es mejor que se deshaga de él.

Todos tenemos trastos, un cajón en algún lugar que seguramente no te gustaría que estuviera expuesto, porque probablemente todo sea, bueno, trastos, pero una colección de cosas buenas necesita ser expuesta, y si hay algunos objetos buenos ahí dentro que necesitan ser expuestos, sácalos, y luego decide qué hacer con el resto. Si hay demasiadas cosas, puedes intentar hacerlas circular, exponer unas pocas piezas durante un tiempo y luego rotarlas con otras, o dar el paso drástico de donar, vender o desechar algunas piezas para mantener cierto control. Tómate tu tiempo para separar los tesoros de la basura.

¿Dedica tiempo a cuidar su colección? Si la respuesta es sí, entonces vale la pena salvarla. Si no, si es, por ejemplo, una colección aleatoria de tapones de botella metidos en un cajón, quizá sea el momento de pensar en hacer una exposición de los mejores o más raros y deshacerse del resto. Ponte límites para ayudarte: deshazte de los duplicados o de las piezas dañadas. Si decides exponer algunas de ellas, piensa en el lugar en el que podrían estar: una colección de objetos pequeños, por ejemplo, conchas, podría quedar bien en un expositor de cristal en la pared o en un enorme tarro de cristal en el alféizar de la ventana, o un objeto grande, por ejemplo, una bonita pieza de madera a la deriva desgastada, podría ser una pieza preciosa por sí sola. Piensa también en cómo podrían encajar estos objetos en tu decoración.

Y si no te atreves a deshacerte de nada, guárdalo en cajas claramente etiquetadas. Una pila de cajas es mucho más ordenada que una colección de bolsas en el fondo del armario. Tengo un amigo que "coleccionaba" viejos aparatos eléctricos en su cobertizo porque no soportaba deshacerse de algo que todavía funcionaba, aunque ya no lo quisiera o se hubiera quedado anticuado (pensemos en viejas videocaseteras, reproductores de casetes, receptores de satélite, etc.). Al final, la mudanza le obligó a deshacerse de todo, para alivio de su mujer.