La enfermedad de Crohn suele aparecer en personas jóvenes, a menudo al final de la adolescencia, a los 20 o al principio de los 30 años. Sin embargo, esta enfermedad puede aparecer a cualquier edad. Es igualmente frecuente en hombres y mujeres. La enfermedad de Crohn también puede verse en niños pequeños.

No se conoce la causa de la enfermedad de Crohn. Sin embargo, ciertos factores pueden aumentar el riesgo de desarrollar la afección, entre ellos

Enfermedad autoinmune: Las bacterias del tracto digestivo pueden hacer que el sistema inmunitario del cuerpo ataque sus células sanas.

Genes: La enfermedad inflamatoria intestinal (EII) suele ser hereditaria. Si tiene un padre, un hermano u otro miembro de la familia con Crohn, puede tener un mayor riesgo de padecerla también. Hay varias mutaciones (cambios) específicas en los genes que pueden predisponer a las personas a desarrollar la enfermedad de Crohn.

El tabaquismo: Fumar podría duplicar el riesgo de padecer la enfermedad de Crohn.

Las personas que padecen la enfermedad de Crohn pueden experimentar periodos de síntomas graves (brotes) seguidos de periodos sin síntomas o con síntomas muy leves (remisión). La remisión puede durar semanas o incluso años. No hay forma de predecir cuándo se producirán las reagudizaciones.

No hay forma de prevenir la enfermedad de Crohn, pero los siguientes cambios en el estilo de vida pueden aliviar los síntomas y reducir las reagudizaciones: dejar de fumar, seguir una dieta sana y baja en grasas, hacer ejercicio con regularidad y controlar el estrés.

Uno de los principales cambios en el estilo de vida es la dieta. Hay ciertos alimentos que conviene evitar cuando se está en un brote de EII, y otros que pueden ayudarle a obtener la cantidad adecuada de nutrientes, vitaminas y minerales sin empeorar los síntomas.

POSIBLES ALIMENTOS DESENCADENANTES

ALIMENTOS QUE LOS PACIENTES CON EII PUEDEN TOLERAR

Alimentos defibra insoluble que son difíciles de digerir: frutas con piel y semillas, verduras verdes crudas (especialmente verduras crucíferas como el brócoli, la coliflor o cualquier cosa con cáscara), frutos secos enteros y cereales integrales

Frutas con poca fibra: plátanos, melón, melón dulce y frutas cocidas. Se suele recomendar en pacientes con estenosis o que han sido operados recientemente

Lactosa: azúcar presente en los productos lácteos, como la leche, el queso fresco y los quesos blandos.

Proteínas magras: pescado, cortes magros de cerdo, carne blanca de ave, soja, huevos y tofu firme

Azúcares no absorbibles: sorbitol, manitol y otros alcoholes de azúcar que se encuentran en los chicles sin azúcar, los caramelos, los helados y ciertos tipos de frutas y zumos como el de pera, melocotón y ciruela.

Cereales refinados: pan de masa madre, de patata o sin gluten, pasta blanca, arroz blanco y avena

Alimentos azucarados: bollería, dulces y zumos

Verduras totalmente cocidas, sin semillas ni piel, no crucíferas: puntas de espárragos, pepinos, patatas y calabaza

Alimentos con alto contenido en grasa: mantequilla, coco, margarina y nata, así como alimentos grasos, fritos o con mucha grasa

Suplementos nutricionales por vía oral o batidos de proteínas caseros: pregunte a su médico o a su dietista qué suplementos pueden ajustarse a sus necesidades nutricionales

Alcohol y bebidas con cafeína: cerveza, vino, licores, refrescos y café

Alimentos picantes: especias "calientes".