La celebración del mes del orgullo comenzó en Nueva York tras un episodio de violencia policial en 1969. El 28 de junio, las fuerzas policiales entraron brutalmente en un bar gay y comenzaron a agredir a todos los presentes. La situación desencadenó manifestaciones, en una época en la que estaba prohibido que una pareja gay bailara junta en un club nocturno. Los disturbios de Stonewall desencadenaron varios movimientos en todo el mundo y Portugal no fue una excepción.

Actualmente, Portugal está considerado como uno de los países más seguros para la comunidad LGBTQ+ para vivir y pasear, entre otras actividades. Sin embargo, ILGA Europa afirma que Portugal debería tener una mejor legislación para proteger a la comunidad.

Portugal tardó siglos en convertirse en un país acogedor para la comunidad LGBTQ+. A lo largo de la historia, siempre ha habido un fuerte prejuicio contra los homosexuales, especialmente en las parejas de dos hombres, de las que se hablaba y se juzgaba más recurrentemente.

Descubrimientos

Sobre los Descubrimientos, es común hablar de los viajes y descubrimientos, de las riquezas traídas por los navegantes portugueses y de cómo se descubrieron caminos marítimos por mares que nunca habían sido navegados. La historia tiende a eliminar las partes negativas como la esclavitud y, en este caso, la homofobia. En los viajes por mar, sólo los hombres navegaban en las carabelas, como la homosexualidad siempre existió, existía la posibilidad de que los homosexuales estuvieran de viaje en los barcos y, eventualmente, se relacionaran con otros marineros. Si se descubría, se aplicaba una sentencia. O bien los marineros eran abandonados en el puerto más cercano, o acababan siendo condenados a muerte en la carabela.

La Santa Inquisición

El periodo de la Santa Inquisición fue probablemente el más oscuro en Portugal. La Iglesia católica ostentaba prácticamente todo el poder judicial y juzgaba a los ciudadanos que cometían delitos no aceptables a los ojos de Dios. En este caso, los que más sufrieron fueron los hombres homosexuales, que fueron juzgados con la pena de muerte, ya que la sodomía se consideraba una herejía. En el caso de las mujeres homosexuales, el delito no se consideraba tan grave, habiéndose incluso despenalizado en el siglo XVII. Los hombres acusados del delito de sodomía solían ser jóvenes que vivían en la extrema pobreza y recurrían a la prostitución para obtener dinero. Sin embargo, hubo casos de jóvenes que, sabiendo que eran homosexuales, iniciaron su vida sexual con otros hombres antes de ser obligados a casarse con una mujer. La Inquisición en Portugal recibió 4.000 denuncias por sodomía, detuvo a 500 personas y 30 fueron condenadas a muerte en la hoguera, además de todos aquellos que fueron paseados de forma humillante en la plaza pública mientras eran torturados.

Siglo XIX

En el siglo XIX se produjo un pequeño cambio. En 1852, la homosexualidad dejó de ser considerada un delito. Sin embargo, Egas Moniz, médico y neurocirujano, en una de sus obras publicadas definió la homosexualidad como una enfermedad mental y fue reconocida como tal hasta la década de 1980. En 1886, la homosexualidad volvió a ser penalizada.

Estado Novo

El Estado Novo, gobernado por António Salazar, se basaba en la tríada "Dios, Patria, Familia", por lo que los valores cristianos eran los pilares del gobierno. Como tal, la sexualidad sólo tenía una finalidad: la reproducción. En este sentido, sólo era legal la existencia de parejas heterosexuales, para que la raza humana pudiera continuar. Durante el Estado Novo, el gobierno controlaba todos los contenidos periodísticos y culturales antes de ser publicados, censurando todo lo que atentara contra los valores de la Constitución de 1933. Así, todo producto cultural que mencionara la homosexualidad era censurado y se impedía su publicación. Sin embargo, la persecución de los homosexuales fue excesiva. La policía organizaba encuentros con presuntos homosexuales, fingiendo que formaban parte de la comunidad, para encontrar un motivo para detener a su interlocutor. Lo mismo ocurría en los baños públicos, donde la policía vigilaba el comportamiento de los hombres, para entender si escapaban a las leyes de la naturaleza.

Después del 25 de abril de 1974

Con el fascismo fuera del poder en Portugal, se esperaba una mejora y un mayor acceso a todo tipo de libertades, incluida la sexual. Aunque el general Galvão de Melo había declarado que la revolución no estaba hecha para los homosexuales, en 1982 se despenalizó la homosexualidad. En esta época surgió el VIH en Portugal, que en aquel momento se conocía como una enfermedad que sólo atacaba a los homosexuales, lo que justificó varios episodios de homofobia. En este contexto, varias figuras de la cultura salieron del armario como homosexuales para apoyar a los que no podían recibir ayuda. En la década de los 90, empezaron a surgir asociaciones de apoyo a la comunidad LGBTQ+, como ILGA Portugal y eventos como el Desfile del Orgullo Gay. En 1999 se aprobó la posibilidad de que los hombres homosexuales o bisexuales se alistaran en el ejército, excluyendo la posibilidad de que los transexuales entraran en las fuerzas armadas. Esta medida sigue vigente hoy en día.

Actualidad

Actualmente, el tema de la orientación sexual se discute más abierta y públicamente. Existe una representación LGBTQ+ en la cultura, aunque a veces se considere estereotipada. Sin embargo, ha habido una evolución en cuanto a la aceptación del tema. En 2009, el tema de la orientación sexual se incluyó en el programa de educación sexual en las escuelas, y al año siguiente se legalizó el matrimonio entre personas del mismo sexo. Tras varios intentos, en 2015 se aprobó la adopción por parte de parejas homosexuales, aunque, en algunos casos, se señala que se da prioridad a las parejas heterosexuales durante el proceso de adopción.

Todavía queda mucho camino por recorrer. La homofobia sigue siendo una realidad, pero nada comparado con lo que había en épocas anteriores. Durante los próximos días, en varias ciudades del país, habrá marchas LGBT para que todo el mundo pueda apoyar y luchar por una causa, que está relacionada con los Derechos Humanos.