Las cabras fueron uno de los primeros animales domesticados hace más de 10.000 años, y en la actualidad se crían más de 200 razas domésticas en todo el mundo. Las cabras desempeñan un papel importante tanto en la agricultura comercial como en la independiente, sobre todo en las regiones tropicales, subtropicales y mediterráneas, donde son cruciales para el suministro de carne, leche, fibra e incluso estiércol.

Por lo general, las cabras son dóciles, incluso en estado salvaje, pero se protegen dando patadas, desmayándose o dando cabezazos a los depredadores. También tienen un talento secreto que poca gente conoce: ¡son poderosas y rápidas nadadoras! Los machos cabríos, llamados "bucks" o "billys", suelen tener barba, las hembras se llaman "does" o "nannys", y sus crías, "kids". Son rumiantes (mastican el bolo alimenticio), con estómagos especiales de cuatro compartimentos especialmente diseñados para digerir forraje como hierba, heno y ensilado. Tienen pezuñas hendidas, lo que significa que la pezuña está dividida en dos pezuñas principales que funcionan de forma independiente.

Las cabras no lo comen todo

Las cabras tienen fama de comer de todo, incluidas las latas, pero esto no es cierto. Si mastican una lata, probablemente no estén masticando el metal, sino más bien comiendo la etiqueta y el pegamento de la misma; la etiqueta es como comer las hojas de un árbol y el pegamento es una golosina para ellas. En lo que respecta a la búsqueda de alimentos, no comen cualquier cosa, sino que pueden ser bastante quisquillosos y meticulosos con el tipo de hierbas y heno que consumen.

Las cabras y el fuego

Es habitual ver rebaños de cabras recorriendo lentamente la hermosa campiña portuguesa, pero pueden desempeñar un papel crucial: al comer la vegetación seca de las regiones rurales, podrían ayudar a crear cortafuegos, contribuyendo así a la protección contra la propagación de los incendios forestales. En junio de este año se cumplieron cinco años de los incendios más mortíferos de los que se tiene constancia en Portugal, responsables de 66 muertes sólo en los alrededores de la ciudad de Pedrógão Grande. Parte del problema de Portugal, al igual que en otros países del sur de Europa, es que las aldeas del interior han perdido su población, y la ausencia de pastores, cabreros y agricultores ha dejado los terrenos forestales cubiertos de maleza, lo que permite que los incendios se propaguen y ardan más rápidamente. Las pendientes pronunciadas están fuera del alcance de un tractor y son muy costosas de cuidar a mano, sobre todo para una población envejecida.


Datos sobre la alimentación caprina

La producción caprina en Portugal ronda las 32.000 explotaciones y se han identificado 420.000 animales, lo que se traduce en una media de 13 animales por explotación. Las granjas de cabras revelan una mayor tendencia lechera que las de ovejas, y el queso de cabra más famoso de Portugal es el de la Serra da Estrela -famoso por su textura cremosa y su intenso olor-, procedente de la sierra más alta del Portugal continental, una zona tradicionalmente conocida por la agricultura de pastoreo. La carne de cabra es más saludable que otras carnes, ya que tiene aproximadamente dos tercios de las calorías de la carne de vacuno y tres cuartos de las del pollo. También tiene un tercio de la grasa del cerdo y menos de la mitad de la del pollo. El mejor de los sabores sale cuando se cocina a fuego lento, y el gusto y los sabores cambian a medida que la cabra madura. Las cabras jóvenes son las que mejor saben, con una carne tierna y un sabor menos "a caza".

La raza Serrana es la raza caprina autóctona más importante de Portugal y, además, se exportó a otras regiones del mundo, sobre todo a Sudamérica, durante la colonización portuguesa.

Las seis cabras más populares de Portugal son el Cabrito das Terras Altas do Minho, el Cabrito do Alentejo, el Cabrito da Gralheira, el Cabrito de Barroso, el Cabrito da Beira y, por último, el Cabrito Transmontano.

En todo el mundo, la carne de cabra es la carne roja más consumida, y en todo el mundo, la leche de cabra es incluso más popular que la de vaca, ya que una cabra produce una media de tres litros de leche al día -más que suficiente en un país en vías de desarrollo para una familia-, ocupa menos espacio y necesita menos comida que una vaca. La leche de cabra tiene menos probabilidades de provocar intolerancia a la lactosa y es más fácil de digerir que la de vaca, contiene menos grasa y está naturalmente homogeneizada. Su popularidad tampoco muestra signos de desaceleración. La cabra es el segmento de la industria ganadera que más rápido crece en todo el mundo.