Últimamente, el cambio climático ocupa un lugar destacado en nuestras mentes y en las noticias. Vemos los incendios, las inundaciones, el deshielo de los icebergs y la subida del nivel del mar, y nos parecen problemas enormes como individuos. Nos preguntamos qué podemos hacer. Parece que lo mejor que estamos haciendo hasta ahora es reciclar nuestra basura, utilizar bombillas de bajo consumo y, para los que pueden permitírselo, optar por coches de emisiones cero. Hay un dato del que no deberíamos sentirnos orgullosos: cada 1,2 segundos, el hombre destruye una superficie de bosque del tamaño de un campo de fútbol, y la deforestación adopta muchas formas: incendios, tala de árboles para el desarrollo y tala insostenible.

Pero hay una manera de ayudar: plantando un árbol, ¡o más sería mejor! Se ha calculado que el mundo soporta aproximadamente 422 árboles por cada persona en la Tierra, y que un árbol absorbe más de una tonelada de dióxido de carbono durante su vida. Quién iba a decir que la NASA, que supuestamente miraba hacia el espacio, también lo hacía hacia atrás, pero por una buena razón. Durante años, han tomado fotos de nuestros océanos, montañas y bosques, y las han compartido con ecologistas y biólogos.

Los árboles reflejan la luz del sol en distintos patrones, lo que permite a los satélites cartografiar -y a los ordenadores contar- franjas de tierra donde hay árboles. A continuación, los biólogos toman muestras de esos lugares -bosques, suburbios, parques, incluso calles de la ciudad- para suponer una densidad de árboles y multiplicarla por acres o hectáreas. Según un estudio publicado en la revista Nature en 2021, se calcula que hay más de 3,04 billones de árboles en nuestro planeta. Antes de la llegada del hombre, se calcula que había 6 billones de árboles, por lo que parece que los estamos consumiendo más rápido de lo que los reemplazamos.

Los pulmones de la tierra

Dicen que los árboles son los pulmones de la Tierra, que absorben los contaminantes a través de sus hojas, atrapando y filtrando los contaminantes del aire. Y, como todas las plantas verdes, producen oxígeno mediante la fotosíntesis.

Los árboles reducen la temperatura y la humedad del aire, y también pueden influir en la velocidad del viento. La evaporación del agua de los árboles, llamada transpiración, tiene un efecto refrescante. Las ciudades desarrollan "islas de calor" porque los tejados y las aceras oscuras absorben el calor y lo irradian. Se ha demostrado que los árboles en los aparcamientos reducen la temperatura del asfalto en 36 grados F, y la del interior de los coches en hasta 47 grados F.

Desde el punto de vista económico, tres o más árboles grandes colocados en los lados soleados de una casa pueden dar sombra al caluroso sol del verano, reduciendo los costes de aire acondicionado hasta en un 30%. Las coníferas, al retener sus agujas durante todo el año, sirven para reducir el viento cuando se colocan en los lados norte y noroeste de un edificio, lo que se traduce en una reducción significativa de los costes de calefacción en invierno.

Un cinturón de árboles de 100 pies de ancho y 50 pies de alto puede reducir el ruido intenso de la carretera hasta en 10 decibelios, reduciendo el volumen del sonido a la mitad. Los árboles densamente plantados también pueden bloquear las vistas antiestéticas.

Renovable

Los árboles no son como el petróleo: son renovables. Si crees que estamos consumiendo más de lo que nos corresponde (que probablemente sea así, si piensas en todas las cosas para las que usamos la madera), siempre puedes plantar algunos más. Puede que nos estemos quedando atrás en el recuento de árboles, pero es posible salir al bosque o al patio trasero o a la ladera con una semilla y una pala y ayudar a reparar el daño. La gente no debería tener la actitud de "oh, nunca volveré a tocar un producto creado por un árbol", porque los árboles son esenciales para la vida silvestre, para las personas y, desde luego, para nuestro medio ambiente.

Ahora bien, antes de que todos empiecen a volverse locos y a plantar semillas de árboles, arbolitos o árboles adultos en su esfuerzo por salvar el planeta, hay algunas cosas que deben saber: en primer lugar, no se puede salir a plantar cosas donde uno cree que deben estar. Los árboles sólo pueden plantarse en tu localidad con el permiso de los propietarios, y no debes plantar árboles en yacimientos arqueológicos, lugares con especies raras o protegidas, praderas que nunca han sido aradas, humedales y brezales. Y, por último, si va a plantar, deje espacio para el crecimiento, y tome nota de lo que crece bien en Portugal.